Mujer, 26 años, residente en Calcuta…

Insertado por Laura el Feb 27th, 2007

Insertado por Elena y Lara.

He descubierto un mundo magico desde la ventana de atras de New Light. Sorprendente, escalofriante, impactante.

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Un mundo que parece incompatible con la vida. Una vida de necesidad, de la mas absoluta pobreza.

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Una vida que, vista desde los ojos de una “stupid white woman”, carece de sentido. “Stupid white woman”, blanca tonta. Asi es como nos llaman ellos en las ocasiones en las que planteamos ideas imposibles y sueños inalcanzables, cuando creemos que podemos conseguir cambiar las cosas con nuestra soberbia occidental, cuando nos atrevemos a juzgar su conducta sin tener la menor idea de cómo nos comportaríamos en su lugar, creyendonos en posesion del conocimiento absoluto.Pero no por eso nos quedaremos parados, no nos detendremos, nos caeremos y levantaremos con ellos una vez tras otra. Y aprenderemos. Aprenderemos del esfuerzo y la constancia de aquellos que viven y vivieron al otro lado de la ventana, con el coraje y la sabiduría para discernir lo que se puede cambiar y lo que no, lo que significa “mejorar” para unos y para otros, lo que tiene sentido y lo que no.

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Observando a taves de la ventana cerrada, en ausencia del sonido de las risas de los niños, la realidad tiene otra apariencia. Es como si los alegres colores se hubiesen desteñido hasta quedar reducidos al blanco y negro, como si alguien hubiera apagado una luz, como si las escenas se representaran a camara lenta. Alguien me dijo un vez que el hecho de que un niño ria no significa que sea feliz. Es cierto que sus inocentes ojos no alcanzan a percibir las dimensiones reales de cada situación, después de todo son niños.
Pero tambien lloran. Y mucho. Y lloran por cosas que no deberian ocurrirle nunca a un niño en la vida, ni en la India, ni en ningun lugar de la tierra.

Yo queria contar esta historia cuando hubiera estado segura de que tendria un final feliz. Es una de tantas historias que sudecen en la parte de atrás.

Putul significa “muñeca” en bengali. Asi es ella. Una muñequita de 26 años, de frágil aspecto y mirada triste y esquiva. A veces, una timida sonrisa se esboza dulcemente en su curtido rostro. Camina con cautela, sigilosa, casi imperceptible, parece que no anda, se desliza. Pero su vida no es ni en sueños un cuento de hadas.

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No se en que momento dejo atrás su juventud ni cuando adquirio esa expresión de hastio, de miedo, de indefension, de apatia, e, incluso se podria decir que de vergüenza. Puede que cuando se caso con un hombre que no la amaba…o cuando dio a luz al primero de sus tres hijos…o puede que su infancia y su adolescencia, si es que las hubo, en uno de los barrios rojos mas grandes de Calcuta , transcurriera demasiado deprisa.

Se habla mucho de ella por aquí. Y no precisamente bien. Se la tacha de “borracha”, de “irresponsable”, de “mala madre, mala esposa y mala hija”. Muchos la critican, la rechazan y hasta se atreven a pensar que tiene merecido todo lo que le ocurre. Y yo me pregunto…¿que circunstancias de la vida son las que abocan a una joven de 26 años a despreciar y a malgastar de esa manera su juventud?

26 años. En algun otro lugar del mundo, tal vez seria, aunque suene a tópico, una persona adulta en la flor de la vida con ganas de comerse el mundo. Aquí y ahora, una mente nublada con una existencia marcada por la improvisación que se comporta como si ya no tuviera nada mejor que hacer, como si todo estuviese perdido.

Tres partos, un zulo en un slum por vivienda, el hediondo canal como patio de recreo de sus hijos. Un marido que, ademas de no quererla y de mostrarse infiel abiertamente, en alguna ocasion ha sido violento con ella, probablemente, tambien influenciado por el abuso de alcohol.

26 años. Pero su llanto es igual que el de un niño cuando viene todos los dias a New Light a que Lara, yo, y ahora Mita, le hagamos la cura. Hace aproximademente un mes, una “discusion” con su marido le procuro un dedo roto y una horrible herida en un dedo de la mano. Desconozco las condiciones en las que se le practico la correspondiente intervencion quirurgica para la fijacion de la fractura y la sutura de la herida. Pero cuando la acompañe, junto con Krishna, a una de las revisiones del especialista medico, pude comprobar con mis propios ojos el aspecto insalubre del hospital, de la mal llamada “sala de curas” y del supuesto enfermero, que no dudo en manipular un paciente tras otro sin guantes, sin lavarse las manos entre uno y el siguiente y sin dejar de tomarse tranquilamente su cha de media mañana. Si el hospital que visitamos con Ibrahim era desolador, para este ya no encuentro descripcion posible que refleje de manera fidedigna la sensacion que producia. No me extraña en absoluto que el dedo de Putul presentara tal infeccion que nos hizo pensar en las primeras curas que la gangrena termineria por hacerle perder total o parcialmente la mano.

Aun no podemos aventurar que pasara con ella, con su mano, con su vida. La veo a traves de la ventana, con su brazo en cabestrillo y su gesto de dolor.

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Yo ya no me pregunto nada. Acaso se necesitan mas motivos para mostrarse tan frustrada, tan abatida, tan acabada? La respuesta esta tras las rejas de la ventana de atras de New Light.

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Solo hay que detenerse unos instantes y observar…

Pero por la puerta de New Light tambien entra la esperanza en forma de amistad…

Amistad. Ese es el significado de su nombre.

Se llama Mita, es de Calcuta y tiene 26 años.

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Urmi nos dijo hace unos días que había encontrado una posible candidata al puesto de enfermera en New Light. Elena y yo debíamos entrevistarla antes de tomar una decisión.

Mita nos esperaba sentada en uno de los bancos de madera de la terraza. Elena y yo elaboramos un guión-cuestionario con el que sondearíamos su nivel de formación y los conocimientos de enfermería.

La primera decepción vino cuando, al preguntarle en inglés ¿cómo te llamas?, nos respondión en bengalí…

Con la ayuda de Harsha, que hizo las veces de traductora, continuamos la entrevista. ¿Dónde estudiaste? ¿Qué harías si un niño de 3 años tiene fiebre? ¿Cómo actuarías ante una hemorragia nasal? ¿Y ante un atragantamiento? ¿Puedes leer la palabra “acetaminophen”? ¿Sabes para qué se utiliza? ¿Sabes poner un catéter intravenoso?…

Entre aturdida y asustada, fue respondiendo tímidamente a las preguntas. Algunas respuestas fueron correctas, otras no.

Pero yo, con mi mentalidad occidental o de “stupid white woman”, como a veces nos llaman por aquí, sólo me fijé en lo negativo.

Durante la entrevista, Harsha nos contó que Mita, a sus 26 años, es viuda y tiene un hijo de tres años y medio. Su situación económica es muy difícil, por lo que necesita trabajar.

-“Ese no es mi problema”-pensé.

Tras la entrevista, de la que saqué la impresión de que Mita, además de no ser apta para el puesto no tenía mucho interés, nos reunimos con Urmi.

Desesperanzada, le dije a Urmi que, en mi opinión, Mita no estaba preparada para trabajar en New Light, que no tenía los conocimientos suficientes y que si no hablaba inglés nos sería imposible formarla.

No obstante, decidimos que viniese de nuevo para verla trabajando sobre el terreno.

Hoy ha sido el quinto día de Mita en New Light.

Con su espíritu de superación y su actitud siempre dispuesta y resuelta, me ha hecho tragarme mis prejuicios hasta atragantarme y tomar conciencia de que todas las personas merecen una oportunidad.

Mita no habla Inglés, pero con voluntad e ilusión esto no tienen por qué ser un obstáculo. Nos servimos de dibujos, de mímica, del bengalí que ya sabemos y del que estamos aprendiendo, y ella está intentándolo con el inglés. Ha desempolvado su viejo libro “Spoken English” y todos sus apuntes de enfermería, y llega cada día puntual desde Sonarpur después de dos horas de camino en tren.

Están siendo días intensos, lo cual nos está viniendo muy bien para su entrenamiento.

Un enfermo de Sida con sueroterapia,

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una cura de una herida quirúrgica infectada, un dedo gangrenado,

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una quemadura, varios niños con infecciones por hongos,

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sarna, abscesos, un bebé con fiebre y diarrea, incluso un probable nuevo diagnóstico de Lepra en una niña de 13 años.

Y, entre tanto, el pediatra, la ginecóloga y el médico de familia. Mita está poniéndose al día con los fármacos y sus indicaciones para pasar consulta con ellos.

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Mucho trabajo, sí. Pero mucha más es la ilusión y la alegría que nos produce empezar a vislumbrar un futuro para el área sanitaria en New Light.

La tranquilidad de saber que habrá alguien que siga curando a los niños cada día,

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que pueda encargarse de los enfermos que necesiten sueroterapia, o una inyección, que los armarios de medicinas se mantendrán ordenados, la posibilidad de organizar talleres de Educación para la Salud para la comunidad…

Por otra parte, sentimos la necesidad de seguir buscando apoyo económico para que todo esto que acaba de comenzar pueda seguir tomando forma y se consolide en un futuro no muy lejano. Con la certeza de que no nos será difícil conseguirlo, nos hemos comprometido a “apadrinar” desde España el sueldo de Mita.

En breve tendremos construida en la terraza una Nursing Room o Sala de Enfermería, que posteriormente habrá que dotar y adecuar para que Mita pueda utilizarla como sala de curas, consulta de enfermería y almacén de medicación.

Pequeños grandes logros en New Light, que sin duda no habrían sido posibles sin vuestro apoyo tanto económico como moral.

Una vez más, GRACIAS a todos por formar parte de este proyecto, por ayudarnos a hacer realidad este sueño…Una enfermera para New Light…
Mujer, 26 años, residente en Calcuta.

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Ibrahim

Insertado por Elena el Feb 11th, 2007

Hoy he aprendido que nunca se puede decir en la vida ni “yo ya lo he visto todo” o “a mi nada me sorprende ya“, ni asegurar categoricamente que “de este agua no bebere“.

Cuando vine a India por primera vez, me prometi a mi misma que jamas subiria a un rickshaw. Si que me he desplazado en auto-rickshaw e, incluso, alguna vez desesperada, en ciclo-rickshaw. Pero que alguien tire de un carrito para transportar a otro alguien que, en mi opinion es su semejante, dejandose el aliento y la vida por conseguir unas rupees con las que alimentar y vestir a su familia, me parece tan injusto, humillante y degradante que pensaba que nunca contribuiria a semejante atrocidad.

Elena y Lara en el rickshaw

Los rickshaw- wallah. Descalzos en su mayoria o calzando unas decrepitas chanclas los mas afortunados. Ataviados con un dothi, uno de esos pañuelos a cuadros azul y blanco que sujetan con simples cuerdas a la cintura. Afrontando las inclemencias del tiempo con sus cuerpos enjutos, parapeto de frio, calor, monzon o lo que haga falta, incluso se podrian usar para dar lecciones de anatomia, pues huesos y musculos se adivinan perfectamente bajo la piel. Jugandose el pellejo entre el caotico trafico. Artriticos y tuberculosos muchos de ellos como consecuencia de vivir a la interperie. Si, vivir. Algunos pasan todo el dia y toda la noche vigilando su medio de vida. Durante el dia, se ofrecen una y otra vez a los turistas y, por la noche, envueltos en alguna manta mohosa, les vemos dormir sobre o bajo el carrito. Guardianes de su propia cruz, los limpian, decoran, reparan y miman como si de un hijo se trarara porque, ademas, tendran que rendirle cuentas al dueño que se los arrenda y pagar puntualmente un alquiler, seguramente, demasiado elevado.

Casi todos, al igual que los taxistas, vinieron del Bihar, un estado al noreste de Calcuta, en un intento desesperado de subsistir, de sacar adelante a sus familias a las que dejaron atras con el corazon roto en mil pedazos y a las que envian dinero periodicamente. Algunos dias son realmente malos, pocos o ningun cliente se quejan. Sobre todo los domingos y festivos en los que no se trabaja y la gente aprovecha para descansar.

Elena y Lara en el rickshaw 2

Ibrahim es uno de ellos. Tiene 50 años pero aparenta muchisimos mas. Su aspecto de anciano, sus ojos cansados y su cuerpo maltrecho son el resultado de una vida de trabajo y de carencias mas dura de lo que nos podamos imaginar.

Desde hace unos meses padece una dolencia en una rodilla que iba empeorando dia tras dia. Afortunadamente para el, el barrio musulman de chabolas en el que vive, esta en el camino que los voluntarios recorren para ir la Casa de la Madre Teresa. De este modo fue descubierto por nuestro querido Luis, el de las herramientas, y rapidamente inicio el tedioso procedimiento para que Ibrahim fuese atendido en un Hospital publico. Hasta le estafaron 300 rupees en uno de los intentos. Pero al fin lo consiguio. Pruebas diagnosticas, tratamiento con analgesicos, algun derivado calcico y reposo. Que hace un rickshaw- wallah cuando, limitado por el dolor en primer lugar y por la prescripcion facultativa en otro, se ve obligado a dejar a un lado su unico medio de vida? Realmente, aunque parezca imposible, incluso las situaciones en si mismas complicadas, pueden empeorar infinitamente.

Luis en el risco

Hoy Lara y yo hemos acompaniado a Luis y a Ibrahim a su revision al hospital. A la puerta de su casa no suelen acceder los taxis, ni siquiera hay parada de auto-rickshaws, de manera que el unico transporte posible para desplazar al pobre Ibrahim que apenas puede caminar, es tomando un rickshaw. No podemos evitar la horrible sensacion de estar ultrajando la dignidad humana o dando una patada a la Declaracion Universal de los Derechos Humanos. Pero, por otro lado, intentamos comprender que para ellos es un trabajo, que reciben un salario por ello y que gracias a eso pueden vivir , aunque sea en las peores condiciones . Es un sentimiento muy confuso.

No me extraña que, cuando sugerimos que se dirijan al hospital a algunas personas que encontramos enfermas en la calle, rehusen esta idea y prefieran seguir tirando con sus padecimientos por terribles que sean hasta que, en ocasiones ya no hay solucion posible. Cualquier hospital en España que podamos imaginar completamente abarrotado de pacientes, no tiene comparacion con esto. Abriendonos paso entre la multitud, conseguimos llegar a la sala donde visita el medico. Una mesa enmedio de la nada rodeada por unos bancos de madera donde enfermos y acompañantes guardan su turno, un rustico negatoscopio para ver las pruebas radiologicas, un batiburrillo de historias clinicas amontonadas sobre la mesa y el continuo ir y venir de los visitadores medicos que abren sus maletines ofreciendo su producto, como si tal cosa, al mismo tiempo que alguno de los doctores explora y entrevista al paciente en cuestion, componen lo que se denominaria “despacho medico”.

Tras una cortina, la sala de yesos. Aqui se ponen, se retiran o refuerzan las ferulas y vendajes de escayola. En grupo, claro. Niños, ancianos, madres, adultos. Gritos, llantos, quejas, lamentos y miradas de espanto hacia la batea en la que se mezcla el agua con el yeso y hacia la sierra con la que se cortan los vendajes en el momento de quitarlos. A un lado, la sister room, donde una enfermera de las de antes, cofia incluida, te transporta hasta principios del siglo XX, hasta los inicios de Enfermeria , sintiendo que el espiritu de Florence Nightingale, la madre de la Enfermeria , quedo atrapado en este lugar para siempre. Techos que se elevan por encima de nuestras cabezas hasta el infinito, ventiladores que giran incansables en un esfuerzo por dispersar el calor y el hedor a enfermedad, colas interminables ante las ventanillas de Atencion al Cliente, gestos de sorpresa y risitas de complicidad que dejan entrever un “que hacen estos blancos aqui?”, la encantadora ancianita que nos indica amablemente donde hemos de dirigirnos, gente, gente, gente…
Tras otra cortina, se haya la consulta del fisioterapeuta a la que el doctor ha derivado a nuestro Ibrahim que a estas alturas empieza a sentirse terriblemente cansado y dolorido . La avanzada artrosis que se aprecia en la radiografia, no parece tener curacion definitiva de modo que, el unico tratamiento que le aliviara parcialmente,sera el reposo, los analgesicos, los ejercicios prescritos y algunos cambios en su estilo de vida que incluyen el no permanecer de pie o en cuclillas demasiado tiempo.

Dentro de un par de semanas volveremos para la revision. Desgraciadamente, no espero encontrar una notable mejoria en la situacion de Ibrahim y, probablemente el medico le dira que no debe volver a trabajar como rickshaw-wallah. Que sera de el? Seguiran sus vecinos ofreciendole ayuda de por vida? Encontrara otro trabajo? Continuara tirando del rickshaw hasta caer desfallecido para poder comer? Morira de hambre cuando le sea del todo imposible mantanerse en pie? Encontraremos para el algun proyecto en el que le puedan ayudar?

Asi es Calcuta. Asi son los hospitales. Asi es la cruda realidad.

El caso de Ibrahim es solo uno entre un millon. Millones de necesidades , escasas soluciones, escasos recursos o peor aun, injustamente mal distribuidos.

Sin embargo, si el sigue luchando, si no tira la toalla a pesar de las dificultades, nosotros tampoco lo haremos. Mientras haya vida, habra esperanza…

Reencuentros

Insertado por Elena el Feb 3rd, 2007

Definitivamente, el peor momento del viaje no es ni el despegue, ni el aterrizaje, ni las largas esperas en el aeropuerto, ni la comida del avion, ni siquiera la cola de inmigracion que depende de la burocracia india… No, nada de eso. Lo realmente horrible es esa terrible e interminable situacion en la que te plantas delante de la cinta trasportadora con tu carrito preparado detras de ti, pensando “a ver si con este tipo que tengo delante no voy a poder coger mi maleta”. Los ojos se te salen de las orbitas intentando distinguir tu equipaje ya en el momento en que se asoma detras de la cortinilla e inicia su paseo, majestuoso, por la cinta ante las miradas ansiosas de todos los viajeros. “No la veo, no viene… veras, otra vez me la han perdido”. La cosa se pone cada vez mas fea cuando ya no te estorba nadie delante para acceder a la dichosa cinta de trasporte. Ahora estas en primera fila y llegas perfectamente, te podrias tumbar en ella y entrar tu misma detras de la cortina, asomarte y averiguar de una puñetera vez si van a salir o no. Quiero saberlo ya!!!!!!!!!!!!!! Cada vez hay menos gente y, al fin, ahi viene, tan tranquila ella, con su funda naranja bien discreta, dan ganas de regañarle y todo! Ahora falta la otra. El trolley que va hasta arriba de material sanitario que nos ha donado el Instituto Provincial de Asuntos Sociales. Ese en el que nos tuvimos que sentar encima Jose y yo para poder cerrarlo. El culpable de que me haya colado en 9 kilazos en la facturacion. Menos mal que le llore un poco a la amable señorita del mostrador y me dejo pasar sin pagar ni un euro de mas. El que casi hace que me mate por las escaleras de Atocha. Pues ese no sale. Y no va a salir nunca porque acaban de cerrar las compuertas. Ay! Solo queda una esperanza. Tal vez lo hayan apartado porque salio demasiado pronto, mientras estaba en la ventanilla de inmigracion. Si!!!!! Ahi esta!!!! Intacto, liadito en su papel celofan, tal y como lo esperaba. Esta vez todo ha salido genial. Ya estoy en Calcuta.

Luego el cambio de dinero para el taxi y por fin a Sudder Street. Nunca antes hice este recorrido por la noche, no reconozco el camino, asi que no puedo saber muy bien si el taxista me va a engañar. Aunque… me temo que siempre lo hice dormida y no me fije demasiado. Parece que el tono serio de mi voz y el careto con el que le digo al taxista “no trate de engañarme, no es mi primera vez en La India”, surte el efecto deseado porque me lleva directa y en tiempo record al hotel donde, si se mantiene despierta, me esta esperando Laura.

Me hubiese ido a New Light directamente pero, claro, igual a las cinco de la madrugada, estan los peques durmiendo. Afortunadamente, Laura es mas sensata que yo y me convence para dormir un poco y marcharnos por la tarde.

Comida en el Tirupati, en la calle, rodeada de voluntarios de todo el mundo, de indios, de otros asiaticos probablemente coreanos, de colores, de olores, de sonidos, de rituales, un ambiente de sobra conocido, querido, añorado, pero siempre sorprendente e impactante. Es como si no me hubiera ido. Todo esta igual. Cambian algunas caras de gente que va y que viene, que se marcharon y regresaron, hasta que se “escaparon” como dice el buen amigo Luis. El internet, los rickshaw-man, las familias de las aceras, el cha en el callejon, el anciano que ofrece la prensa una y otra vez a la misma persona, los camareros de los bares habitualmente frecuentados por voluntarios y turistas, los cuervos, los urinarios publicos, el Indian Museum, que a ver si esta vez tengo ocasion de visitar, y por fin, el metro. Ese lugar en el que hemos esperado tantas veces, cansados, ilusionados, enfermos o agotados por el calor, apretujados entre la multitud e, incluso, donde nos hemos reido hasta las lagrimas, recordando las anecdotas del dia.

El camino hacia Kaligath. El barrio rojo. Las prostitutas ataviadas con sarees de vivos colores, maquilladas y adornadas compitiendo por conseguir un cliente. Hombres y mujeres que apestan a alcohol. Niños que se ven forzados a llamar a esto su casa, su hogar. El callejon por el que se accede a New Light. Creo que nunca antes lo habia recorrido tan ansiosa. No puedo subir mas deprisa el estrecho corredor con las escaleras de piedra porque debe haber un apagon y hoy tiene mas aspecto de cueva que nunca.

Ya esta. Ya he llegado. No se por donde empezar a saludar, a abrazar, a comermelos a besos a todos. Urmi en su despacho, entregada al trabajo entre papeles y linternas. Las masis cuidan de los niños en la terraza. Entre sombras los voy distinguiendo uno a uno. Sonrien, me llaman aunty y yo quiero creer que me recuerdan. Como han crecido en dos meses!!! Subhankar es todo un hombrecito, sentado en su trona como un principito, impecable de los pies a la cabeza, no anda ni corre,… vuela!!! Joja y su hermano Rahul, inseparables como siempre… Krishna… Kajo… Biswnjit… Prosenjit… Abijit… Omit… Bobita… Prijanca… Sanghita… Raju… Rajiv…madre mia! que alto y que despierto esta! Ay! que caritas! los estaria espachurrando y apretujando y mirando y besando y jugando con ellos eternamente.

Pero debo serenarme. Tengo dos meses por delante, mucho trabajo y la energia que infunden estos pequeñajos, sus familias y sus situaciones particulares que tanto necesitan nuestro amor y comprension y que tanto nos enseñan sobre voluntad, esfuerzo, coraje, resistencia, generosidad, entusiasmo… y mil cualidades mas que compartiran con nosotros en esta nueva experiencia.